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Crianza bíblica y emocional Los deberes de los padres · 2 de 2

El alma de tus hijos: la verdadera responsabilidad de un padre

Reflexión basada en «Los deberes de los padres», de J. C. Ryle.

Por Gabriela Mamá homeschool desde hace casi una década, psicóloga de profesión · 5 min de lectura

La fuente

Este post está basado en el libro «Los deberes de los padres» de John Charles Ryle (1816-1900), pastor y escritor. Si deseas leer el libro, lo encuentras de forma gratuita en la página web de Chapel Library.

El primer y más importante punto que debemos tener siempre presente es el alma de nuestros hijos. Como mamás que educamos en casa, nos toca una tarea hermosa pero desafiante: enfocarnos en lo que realmente tiene valor eterno, en aquello que no pasa con el tiempo. Es fácil perder de vista lo esencial cuando estamos abrumadas por cumplir con todas las responsabilidades diarias: los estudios, las actividades, la organización del hogar. Y aunque todo eso es importante, no podemos olvidar lo que es verdaderamente crucial. Dios nos ha dado la maravillosa misión de formar a nuestros hijos de manera integral, pero si dejamos de lado lo más importante, todo lo demás pierde su sentido. Las cosas de este mundo pasarán, pero Su Palabra y las almas de nuestros hijos son eternas.

Por eso, cuando pienso en la educación de mis hijos, siempre trato de detenerme un momento y preguntarme: ¿estoy enfocando cada cosa que hacemos hacia Dios? A veces, en medio del cansancio, es fácil perder esta perspectiva, pero recordemos que en todo lo que estudiamos podemos ver la mano de Dios. Su creación está llena de oportunidades para hablar de Él. Desde la ciencia hasta la historia, pasando por la física, las matemáticas y el lenguaje, cada materia es una ventana para mostrarles a nuestros hijos quién es Dios y cómo Él está presente en todo.

CienciaHistoriaFísicaMatemáticasLenguaje

Las cinco materias son las que Gabriela nombra en el párrafo de arriba: cada una, una ventana.

La historia, en particular, es una asignatura que nos permite profundizar mucho a medida que nuestros hijos crecen. ¡Qué maravilla poder enseñarles que no hay evento que escape del plan soberano de Dios! Es Él quien ha escrito cada acontecimiento de la humanidad, y a través de cada lección podemos mostrarles Su fidelidad y Su propósito.

El fundamento

La importancia de depender de la gracia de Dios en la educación de nuestros hijos

Muchas veces, como mamás que educamos en casa, sentimos la carga de tener que hacerlo todo bien. Nos exigimos ser perfectas en cada área: la enseñanza, la disciplina, el ejemplo, y cuando sentimos que nada de lo que hacemos está prosperando como deseamos nos angustiamos. Sin embargo, debemos recordar que no se trata de nuestra capacidad o esfuerzo, sino de depender de la gracia de Dios. Él nos ha llamado a esta tarea, pero también es Él quien nos da las fuerzas para llevarla a cabo. En nuestros momentos de debilidad, cuando nos sentimos agotadas o inseguras, Su gracia es suficiente.

Al escribir este post, vienen a mi mente muchas experiencias que he vivido este año, especialmente lo difícil que fue tratar de cumplir con todas mis responsabilidades confiando solo en mis propias fuerzas, ya que fui mamá por tercera vez. El cansancio del embarazo, junto con todos los malestares que trae consigo, no me permitió hacer muchas de las cosas que tenía planeadas para mis dos hijos, especialmente con mi hija que está en segundo básico. Luego vino el nacimiento de mi bebé, y como familia tuvimos que adaptarnos a este nuevo cambio. Sinceramente, hubo momentos en los que me sentí muy cansada y angustiada, porque muchas veces luchamos con la carga y las expectativas que nos imponemos a nosotras mismas, como si debiéramos ser mamás perfectas.

Sin embargo, Dios, en su infinito amor y misericordia, me ha recordado, a través de hermanas en la fe, que el verdadero éxito no está en hacerlo todo a la perfección, sino en ser fieles a lo que Él nos ha llamado a hacer y confiar en que Él suplirá lo que nos falta. Mantener nuestra mirada en Cristo, en la gracia que Él nos da, no solo alivia la presión que sentimos, sino que también enseña a nuestros hijos que ellos, al igual que nosotras, deben aprender a depender de Dios en sus propios desafíos. Por ello, trato de no esconder mi cansancio de ellos, les explico cuando es necesario lo que deben saber para que acudan a Dios cuando se encuentren en dificultades.

Para terminar, si bien hay días difíciles, llenos de retos y agotamiento, no olvidemos que Dios trabaja en nosotras y en nuestros hijos a través de cada momento. No se trata de alcanzar la perfección, sino de caminar con paciencia y perseverancia, sabiendo que Dios está obrando, incluso cuando no lo vemos. Lo más importante no es cuánto logramos tachar de nuestra lista de pendientes, sino cuánto aprendemos a depender de Dios en cada paso del camino. Nosotras y nuestros hijos estamos en un viaje de fe, y Dios, en su gracia, nos acompaña y fortalece en cada desafío. Gabriela

Como dice la Escritura:

«No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos»

Gálatas 6:9

Mamás, sigamos adelante con fe, confiando en que Dios usa cada pequeño esfuerzo para su gloria y el bien de nuestras familias.

El paso siguiente

«¿Estoy enfocando cada cosa que hacemos hacia Dios?» es la pregunta. La agenda es el problema.

Sostener lo esencial cuando el día se llena de pendientes no es falta de convicción: es falta de estructura. En la asesoría revisamos tu semana concreta y sales con un plan escrito de cuatro semanas.

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Parte 1: la disciplina de los padres

Por qué la constancia y el ejemplo de los padres son la base, y qué hace tan difícil sostenerlos. La otra mitad de esta reflexión sobre Ryle.

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